Pedro:
Te quería comentar que lamento mucho tu partida, ya que justo nuestro amor se había unido gracias a ese niño que lleva tu esposa sin merecerlo. Yo le proporcione comida cuando ella no podía, yo lo bauticé y le entregue todo mi cariño, la verdad que no puedo creer que esté tan lejos de mí el pobre Roberto, ¿Cómo está? ¿Se siente bien? ¿Se alimenta bien?; lo extraño demasiado! Por favor, dime cómo está.
Me he peleado con mi madre muchas veces pero creo que esta vez me ha sacado todo lo que tenía: a vos y a Roberto, no puedo creer que haya sido tan cruel. Esta vez exageró demasiado así que decidí ignorarla totalmente. Desde ya que no he parado de llorar día y noche y hasta estoy sin dormir.
Cuando vos estabas aquí podía hacer los mejores platos del mundo pero ahora no me sale nada, necesito que estés aquí, estoy todo el día pensando en ti, tu presencia me sirve para todo, no es igual si no estás aquí. Desde que falleció Nacha tú eras mi único apoyo, eras mi razón de vivir, pero ahora estoy sola y no sé qué rumbo tendrá mi vida.
Seguramente es totalmente diferente la vida allí: ¿El barrio es lindo? ¿Tienen a alguien que les cocine como les cocinaba yo? Espero que estén bien en esa nueva vida y que Roberto sea el niño más feliz del mundo mientras ustedes lo cuidan. Mi hermana, ¿Cómo se encuentra? ¿Está Mejor? Deseo que se mejoren así vuelven pronto porque aquí se extrañan y mucho.
Mamá Elena no sabe lo mal que me encuentro, lo que estoy sufriendo. Chencha está cubriendo todo para que no se entere, además no tengo ni un poco de ánimo para cocinar.
Hace unos días vinieron unos revolucionarios, Mamá Elena nos dejó en el sótano a Chencha y a mí, con todas las cosas de valor que había, estaba muy asustada, pero Mamá Elena (no se como hizo) los espantó.
Pedro: Desde ya que Rosaura no debe leer esta carta, es sólo por esta pasión que sentimos, sabes que te amo.
Espero tu respuesta.
Tu verdadero amor
Tita.
A pesar de que faltan algunos acentos, mucho mejor!
ResponderEliminar